
¿Vale la pena arriesgarlo todo por amor?
Algunos se sentirán identificados por los personajes de esta deliciosa película turca. Es que, queridos lectores, aceptémoslo, todos hemos sufrido por amor. Ada y Alper, los personajes principales, reflejan sentimientos tan humanos como el amor, la soledad y el olvido. Aquella ficticia historia, filmada en las calles de Estambul, podría haber ocurrido en cualquier parte del planeta. Sin diferenciar clases sociales, edades o religiones.
Esta suerte de "crítica parcializada" de la película me lleva al tema de este post, lo despreciable que es para algunos el sentirse queridos. ¿Es acaso la soledad y el pesimismo producto de nuestra sociedad? Quizás el sentirnos "completos" en el aspecto económico nos haga sentir importantes, requerimos de admiración y cariño. Si lo alcanzamos, es decir, si encontramos a aquella persona especial, aquella que nos complementa ¿Seremos capaces de lidiar con aquel amor y admiración?
Pienso que nos cansaríamos de esa persona, tarde o temprano, dependiendo lo difícil que sea dominar su ser. Mientras más esfuerzo se requiera, mejor será el triunfo. Y es que hemos trasladado el consumismo hasta nuestras más íntimas relaciones. Todo aquello que satisface el ego humano es bien recibido, lo que no, es eliminado.
Mientras más reflexiono sobre lo que conseguimos bajo las banderas de "evolución y progreso", menos optimista me siento acerca del futuro que le depara a nuestros hijos y nietos, si es que el mundo aguanta un poco más.
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Issiz Adam
7.27.2009 –
lunes, julio 27, 2009
La Voz
12.13.2008 –
sábado, diciembre 13, 2008

A principios de este año ví una película a regañadientes. Yo me rehusé a verla puesto que me gustan más las películas no comerciales y/o independientes. Pero bueno, todos en mi casa querían verla. Es así como no me quedó otro remedio que ver "El Cantante", largometraje que lleva a la pantalla grande la vida de Héctor Lavoe. Si bien la película tiene algunos altibajos, me pareció muy bien realizada. Además, sirvió para encontrarle gusto a la "salsa dura".
Desde las primeras presentaciones de Marc Anthony, en su papel de Héctor Lavoe, empecé a notar que la música que él interpretaba relataba mucho de su amargo pesar. No hay que ser tan conocedores de su vida para saber el atormentado paso que tuvo en la tierra. El amor siempre le dejó un sabor agridulce y las drogas no lo ayudaron en ponerle más color a su vida. No me percaté de todo ello hasta que ví la película, en verdad que merecía mejor suerte.
Alguna vez alguien me dijo que "nuestra mayor fuerza es nuestra más grande debilidad" y en Héctor Lavoe esta paradoja se ve reflejada en el personaje de su esposa "Puchi". No puedo imaginarme lo mal que la tuvo que pasar al tenerla de pareja. Era una mujer preocupada más en lo material que en lo sentimental. Totalmente manipuladora y fría.
La industria musical basa su estabilidad monetaria en el desamor de las letras. Y hay tantos músicos que se aprovechan de ello, sin conocer cómo es sufrir de amor. Héctor Lavoe no es, sin duda, parte de éste grupo. Él vivió "la pasión de Cristo" toda su vida y nunca pidió que alguien le cargase la cruz.
Se trata pues no sólo de un ícono de la música latinoamericana, sino de un héroe de la historia popular de nuestros pueblos.
Les dejo un video de este extraordinario cantante:
Héctor Lavoe - Aléjate
Barbacoa Humana
12.12.2008 –
viernes, diciembre 12, 2008

Hay demasiados hombres y mujeres que caminan por las calles limeñas, much@s de ell@s no saben que en realidad están muertos. Obviamente no hablo de una muerte física sino espiritual, metafísica. De ellos ya hemos hablado largo y tendido en este humilde espacio.
Es hora de encargarnos de los otros. Los muertos vivientes.
No sé cuándo fué mi primera incursión en el mundo de los zombies. Quizás de niño viendo "The Night of the Living Dead", una película de George A. Romero. Sé que no debí ver esa película a mi corta edad -hay escenas de desnudos femeninos y sangre por doquier- pero la disfruté de principio a fin. Claro que esa noche no pude dormir y no fue precisamente por las chicas desnudas. Estaba tan asustado, pensaba si esa noche iba a ser atacado por algún zombie. Felizmente no ocurrió nada.
Sé de otros seres supernaturales como los hombres lobo, los vampiros y los duendes, pero ninguno de éstos puede superar al original mundo de los muertos vivientes. Pueden ser tontos, es cierto, mas su sed por la sangre y la carne humana los hacen únicos. Quizás algún día la ficción se haga realidad y tengamos que afrontarlos.
Felizmente ya sabemos cómo combatirlos. Preparen sus escopetas.
Encías Sangrantes
10.17.2008 –
viernes, octubre 17, 2008

Quizás viste Drácula en innumerables ocasiones. Aquel conde que vivía en un oscuro castillo, ser de grandes colmillos y cara de pocos amigos. Ha sido interpretado por infinidad de actores, hasta resultó mil veces parodiado. Mas pocos conocen al hombre que hizo de Drácula un ícono del cine, hablo de Béla Lugosi.
Lugosi fue un actor húngaro que llegó a EE.UU. a principios del siglo XX. Se caracterizaba por tener un acento peculiar, mezcla de húngaro con italiano y una pizca de alemán. Por lo cual caracterizaba, en líneas generales, a sujetos extranjeros (por ejemplo a un acaudalado árabe).
Pero su papel más recordado por el gran público fue en Dracula (1931). Su gran interpretación del más siniestro vampiro fue aclamada (Lugosi ya lo había interpretado en reconocidas obras teatrales). Con lo cual el actor alcanzó la fama inmediatamente.
La genialidad del personaje marcó su vida. Muchos asociaban su nombre con el de Drácula, convirtiendo al actor en su personaje. Hecho que estancó su carrera y del cual no pudo salir. A pesar de ello, Lugosi era un tipo con mucha personalidad. Trabajaba en cada proyecto para el que se le requería, poniéndole el mismo empeño a cada una de sus caracterizaciones (Podía convertir a un personaje secundario en el protagonista de la historia).
El ocaso de su carrera actoral (las películas de personajes terroríficos ya habían pasado a la historia) parecía estar cerca. Lugosi, además, se volvío un adicto a la morfina. La usaba para calmar los dolores que padecía.
Su última aparición fílmica fue en Plan 9 from outer space (1959). Película que se estrenó 3 años luego de la muerte del actor. Ed Wood, director de la película, no conseguía financiarla pues ninguna productora quería el proyecto.
Sin embargo, la película se convirtió en objeto de culto. Muchos fanáticos de Lugosi abarrotaron los cines para apreciar el último papel del actor.
Dato curioso: Pidió ser incinerado con el traje de Drácula, tal como consta en su testamento.
Béla Lugosi Is Dead
Love Will Tear Us Apart
10.05.2008 –
domingo, octubre 05, 2008

Lo he tenido todo en un instante único, quizás fueron los diez o quince segundos más felices y eternos de toda mi existencia.
Alguna vez sentiste que eras feliz completamente por unos segundos? La sensación es parecida a la de miles de hormigas en tu estómago, regocijándose entre miel. Mundana y deliciosa miel. No necesitas algún alucinógeno para saber lo que es sentirte en éxtasis, el estado más crucial del alma. Convertirte en uno con la inmensidad de lo breve.
Somos como Paolo y Francesca en La Carne (1991). Dos amantes que sólo conocieron lo efímero de la gloria y el deseo. Tan placentero y momentáneo como una aguja llena de heroína hirviendo, combinándose con nuestra sangre. Atravesando la vena más verde de tu brazo. Tú juegas con aquella dosis en mi cuello, amenazándome con ponerla en la yugular. Sonrío y siento morir por ti.
Paolo, un hombre entrado en años. Un tipo inteligente. Su pasión es la música. Sin embargo, es un mediocre pianista que toca en bares de dudosa reputación. Divorciado, padre de dos hijos que sólo puede visitar de vez en cuando. No es agraciado, mas hace el esfuerzo por ser alguien divertido. Aunque la mayoría de veces con poco éxito.
Francesca, una mujer joven. Verborreica como pocas. Alma tan libre como nómade. Parece ser una ciudadana del presente. Vive sin complicaciones, ya que siempre huye de ellas. Alguna vez pudo tener un hijo pero decidió abortarlo. Es bella y blanca como un pequeño copo de nieve. Igual de delicada y sensible.
Nuestros dos personajes se encuentran en el impresentable bar. Francesca, maletas en mano, decidió abandonar a un gurú sexual. Paolo simplemente ya se había abandonado a la soledad y el alcohol. Una bella coincidencia, aquellas que son tan naturales que parecen quimeras.
Logran sentir una atracción animal. Ninguno de los dos parece querer comprometerse. Simplemente viven el instante, tal cual es. Llegan a una casa de playa y se aman.
A la mañana siguiente Paolo va hacia el mar, vestido en túnicas como si de un monje se tratase. Todavía no puede creer lo que acaba de pasar. Parece vivir un sueño. Es en ese momento de jolgorio absoluto en el que decide morir. Se corta las venas y sonríe, se siente vivo. Francesca lo observa desde la entrada de la casa. Se le nota horrorizada y corre hacia él. Le pregunta el por qué ha hecho eso, a lo que Paolo responde:
-No ves lo que ha pasado? Ayer fue el punto más feliz de mi vida. Jamás podré volver a ser tan dichoso. Tú eres mi final.
Ella sólo atina a llorar y lamer la sangre que corre ya por sus brazos.
Es así como siento lo de nosotros. Eres mi Francesca, lo sabes?
Supongo que no y cuando te enteres quizás
ya haya partido a algún lugar.
Trataré de olvidarte.
Te elevaré
al cero.
Y
vacío
seré.
Supongo que no y cuando te enteres quizás
ya haya partido a algún lugar.
Trataré de olvidarte.
Te elevaré
al cero.
Y
vacío
seré.
(I Can't Get No) Satisfaction
9.30.2008 –
martes, septiembre 30, 2008

Hay algunas fechas en las que no puedes escribir, simplemente te sientas al frente de la PC y no sabes qué poner. Felizmente no me pagan por escribir, al menos no por ahora. Sino estaría metido en un gran lío, tratando de buscar inspiración en cualquier lado. Para poder escribir necesitas de una de las dos caras de la moneda: Tristeza o felicidad (Absoluta y momentánea las dos).
No me encuentro triste o feliz en este momento. Digamos que estoy en el medio, la mediocre mitad de lo cotidiano. No hay nada más aburrido que darse cuenta de ello.
Hay mucha gente que podría suicidarse estando en mi lugar. En Suiza se presenta uno de los más grandes índices de suicidios. Muchos se preguntarán, por qué deciden acabar con sus vidas si es que lo tienen todo? Pues esa es la respuesta, lo tienes todo y ya nada parece satisfacerte. Se me viene a la mente una canción propicia (I Can't Get No) Satisfaction de The Rolling Stones.
En esta sociedad de consumo, tan propia del desarrollo y el bienestar económico para la mitad del mundo, ya nada parece hacernos sonreír. Nos vemos atrapados en arenas movedizas. Tratando torpemente de escapar, vamos hundiéndonos cada vez más.
Quizás el hecho de no poder encontrar algo por qué luchar nos vaya apagando de a pocos, volviéndonos la sombra de lo que en verdad somos. Trataré de buscar la solución en The Fight Club, Edward Norton podría tener la respuesta.