Karma Is A Bitch


No sé si existen palabras malintencionadas o gente con malas intenciones. ¿Debería acaso cuidar mi verbo ante el exacerbo de mis amigos(as)? Voy a hacer una reflexión para la audiencia, aquellos cinco lectores que leen este humilde espacio. Un saludo para todos ustedes.

No tengo la culpa de ser distraído, podría haber pasado por lo de las torres gemelas y seguir de largo. Hay gente que piensa "no me saluda, no me escribe por el msn, debe estar amargo(a) conmigo". Típico caso de falta de atención, una paupérrima retroalimentación entre emisor y receptor. Yo no tengo la culpa de que tú no me hables, no juegues conmigo al gato y el ratón. Este felino está cansado de los correteos, prefiere rascarse la panza viendo lucha libre.

No me quejo si es que alguien es indiferente conmigo, quizás sea mi culpa después de todo. Creyéndome importante y pidiendo algo de atención. Confucio dijo: "Karma is a bitch". Así que trato de no meterme en líos y ser el más fiel de los amigos. En el amor no, porque es divertido andar de flor en flor.

Todo se resume a un mal juego de palabras o a las ganas cojonudas de buscar pelea, conviertes una conversación tranquila en una pelea callejera. Estamos ante el espectáculo de los cristianos en el coliseo romano. Mi muerte es el morbo de los espectadores, aquellos sedientos de sangre.

Aprenderé a ser letal, a no callarme nada. Esto no termina hasta que caigan todos los que tienen que caer.

"El señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce. Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre. Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento. Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días."

(Salmos 23:1-6)

Ácido

El borde de la pistola,
bañado de sudor frío,
dibuja una sonrisa
en la madrugada

Tu piel morena
se pierde en la soledad,
de cuerpos moribundos,
sedientos de placer

Siente el aguijón ácido
recorrer tus piernas, nena
mientras te olvido
entre jadeos de rock 'n' roll

Recuerdo

Una rosa en la arena,
imbatible y perenne
cual lejana añoranza
del sosegado amor

Su dócil cobijo,
compartía el regocijo
y calmaba el quebranto
de mi atroz ser

Dichosa aquella estación,
en la vasta morada,
la cual parece ínfima
sin su solemne presencia

Hoy, beso tu esencia
en el coma efímero
de exiguo embeleso
y falsa satisfacción

Memento Mori

Recuerda que morirás,
tendida en el lecho materno
oirás al viento matutino
anunciar tu deceso

¿Recordarás las agrias
palabras que mencioné?
Todas mentiras, mi niña,
tan sólo un vil despertar

Vive el último día, amada,
sella el hechizo oscuro
en los labios del estúpido,
que siempre te idolatró

Chicharrón No More


¿El precio de tanto pecado está entre nosotros? Es lo que podría decir cualquier grupo fundamentalista religioso. Pero esa no es la explicación a tanto problema, al menos desde un punto racional y reflexivo.

La verdad es que estamos pagando los "platos rotos" del capitalismo. Se dice que el virus A/H1N1 pudo haberse originado por el gran número de cerdos y pollos criados en espacios muy reducidos. Es en esta clase de lugares donde evolucionan diferentes tipos de cepas de virus. Si a lo mencionado le agregamos la poca higiene de la mayoría de granjas o chiqueros y el contacto directo de sus trabajadores con los animales, tenemos una bomba de tiempo. La emergencia ya parece haberse dado y no hemos medido las consecuencias.

Es comprensible que siempre se busque ahorrar costos para ganar más dinero. Los empresarios siempre buscarán seguir esta especie de mandamiento del sistema imperial. Es aquí donde el sistema gubernamental debería entrar en control, imponiendo leyes para garantizar una saludable crianza de animales. La cual no sólo beneficiaría a los empresarios -garantizándoles una mejor reputación con sus consumidores- sino también a los trabajadores de sus granjas -ya que ellos son los primeros en contraer peligrosas enfermedades.

Es todo por hoy

Impromptu

Conoces del garbo, la frialdad,
el dolor de amar y
reponerte de la soledad,
ríes sin dejar de llorar

Agonía temporal es la vida,
insatisfacción continua
que nos hace luchar
por causas ya perdidas

No me sorprende tu ausencia,
ni el rojo mar que nació
de tus cansados brazos,
fuiste valiente a tu modo

Recuerdo el olor de tu sexo,
la ternura de tu voz
gimiendo en la oscuridad,
el único momento que extrañarás

Chau, Hugh


No son pocos los motivos para hacernos partícipes de la orgía posmoderna de la civilización. Ahora más que nunca somos tan parecidos a los romanos o los griegos, vivimos por y para el placer. ¿Será cierto que la historia es cíclica? No lo sabemos con exactitud. De lo que sí podemos dar cuenta es de el gran festín armado en los últimos años.

Podríamos situarnos en los finales de los 90, cuando hubo una gran recuperación económica. Los estudiosos de los fenómenos sociales saben que mientras haya prosperidad habrá una mayor búsqueda del placer. No sólo del sexual, claro está. Es así como en esta casi década la degradación y la perversión se ha tornado pan de cada día. No nos conformamos con sólo un pedazo de la torta, queremos comer todo lo que podamos, hasta sentirnos conformes. ¿Acaso llegamos al punto de vomitar tan sólo para seguir comiendo?

Las empresas dedicadas al placer tuvieron su apogeo y el mundo, al menos el occidental, vivía la prosperidad sin preocuparse de lo que pudiera pasar. Quizás, aletargados e insaciables, no nos dimos cuenta del gran desastre que se avecinaba. Nos ganó la crisis económica por walkover.

Y ahora vemos lo mal que lo pasa la revista Playboy y la trasnochada industria pornográfica en Estados Unidos. La gente ya no compra gadgets como antes y los televisores LCD se aburren de repetir Hulk HD en las estanterías de las tiendas. Hasta los últimos modelos de celulares se han convertido en putas de lujo, muchos las ven pero pocos las pueden pagar.

¿Es el final del hedonismo posmoderno? Quizás algo productivo salga de dejar el placer por la lógica.