caminando en la acera
empapado de frío
Hoy me siento aletargado,
llevo los pies pesados
y el camino que he trasado
parece no tener final
Sus manos frías, pálidas
se tornan tan parecidas
a las mías, que siento miedo
y me cuesta tanto pensar
El buen Álvaro está ya a punto de irse la facultad de comunicaciones de la U de Lima. En esta pequeña tertulia, caminando a la casa de Renzo, nos cuenta un poco sobre su opinión de la película "Dioses", la facultad de comunicaciones y sus planes para el futuro.
Suspira en silencio
Hay una situación que parece darse cada vez con más frecuencia, hablo de la búsqueda del placer. Ya hemos hablado de la precaria situación y consolidación a una satisfacción personal. La cual, al resultarnos tan esquiva, nos genera un gran sentimiento de culpa. Tratamos de llenar aquel vacío con un sinfín de lujos innecesarios.
Pero hay un hecho del que poco se ha hablado. Una situación que se abre camino en los jóvenes de las sociedades posmodernas, el bisexualismo. Esta práctica que aún sigue siendo tabú en muchos países, parece haber encontrado un lugar en el Perú, tierra donde todo puede pasar. Y me temo que con una mayor escala en el género femenino. No voy a hablar sobre el bisexualismo en sí. Sino de cómo este hecho podría significar un ghetto masculino, donde las mujeres asumirían un papel hitleriano.
Es lamentable aceptar que hay toda una crisis del sexo masculino. Lo vemos casi a diario en los periódicos o canales de televisión, las mujeres van ganando una mayor importancia en diferentes cargos (Latinoamérica ya cuenta con dos presidentas -Cristina Fernández En Argentina y Michelle Bachelet en Chile-). Hay mujeres al mando de diferentes ministerios y muchas empresas importantes les han confiado puestos de gran responsabilidad. Es decir, los hombres empezamos a ser simples "asistontos", los que preparan el café para las reuniones. Hay muchas historias así.
Quizás todo esto haya provocado en el sexo femenino una gran revolución a la hora de escoger una pareja. Por qué conformarse con un tipejo si yo gano mucho más que él? Es lo que se preguntan a diario. Otro factor es el triste desempeño sexual masculino. Ya que, casi la mayoría de hombres, buscan su propio placer sin contar el de su pareja. Egoísmo sexual que es objeto de burla masificada en series como "Sex and the city". Y es aquí donde se revela la pregunta misterio:
Dónde están los hombres apuestos?
En las revistas y comerciales, por supuesto. Los hombres, para nuestro mal, no hemos desarrollado la habilidad del "embellecimiento". De arreglarnos una y otra vez antes de salir. No gastábamos más de 500 soles en ropa al año. Para nosotros nunca existieron los tratamientos faciles, ni íbamos al cirujano para una "lipo". Todo eso para que ustedes, mujeres del mundo, puedan siempre verse bien con el dinero que ganábamos. Sí, el mundo de las empresas quizás siga en una percepción intachablemente fálica. Pero la belleza siempre tuvo rostro de mujer.
Hoy la situación cambió, estamos ante la segunda revolución sexual. Los hombres hemos sido atacados desprevenidos. No nos alistamos para una guerra que jamás vimos venir. Es por eso el rápido aniquilamiento de nuestros mofletudos cuerpos. La victoria femenina fue silenciosa y cruenta. Hoy, los pocos que pudimos salvarnos, vivimos en un guetto masculino. Esperando ser seleccionados para la copulación.
Mientras ustedes, mujeres posmodernas, se divierten de lo lindo en todos los sentidos. Experimentando situaciones y placeres que jamás habrían pensado conocer. Fantasías con las que sólo soñaban, sintiéndose culpables al respecto. Hoy el bisexualismo femenino está en boga por el conformismo del hombre. Ha dado comienzo la era donde las mujeres tendrán el poder y la decisión de elegir con quién quedarse. Y es allí que, en nuestro orgullo machista, seremos golpeados. Puesto que, cual experimento en búsqueda de la raza aria, sólo serán escogidos los más aptos para sobrevivir.
Fin de la historia

La sociedad limeña vive mucho de las apariencias. Todos hemos conocido algún hecho digno de ser contado en una reunión amical. La típica experiencia es la de aquel que teme decir dónde vive. O bien mienten diciendo vivir en un lugar nice (La Molina, Surco o San Isidro) o dicen lo siguiente:
-Vivo en Los Olivos pero tengo familia en San Borja
Los dos hechos son igual de reprochables. Ese tipo de personas siempre vivirá con una nube gris encima de la cabeza. El temor de decir dónde vives no tiene razón de ser. Yo no vivo en Los Olivos (que se considera el nuevo point de los ricos en Lima), menos en La Planicie. Soy comeño de nacimiento y me enorgullece decirlo.
Nacer, crecer y vivir en Comas es la mejor lección de lo que es la vida en la calle. Desde muy pequeño empiezas a valorar lo que puedas tener. Y no lo digo porque tus vecinos sean grandes consejeros, sino que no sabes cuándo puedes ser asaltado (Vestir bonito de niño es casi una invitación al robo, no te dejarán sin nada pero algún accesorio perderás -gorra o reloj de pulsera, por ejemplo-). Mientras más vas creciendo aprendes a mirar siempre atrás, puede que los pasos que escuches sean de un ladrón.
Todavía siendo un pequeño entiendes la razón por la que tienes que bajar de una combi con el pie derecho. Otra lección de vida es aprender cómo regatear aunque sea por 20 céntimos de descuento. Ya a la edad de 13 años conoces al menos un lugar donde venden drogas, a esa edad también ya tendrás algún conocido que le entre al trago o a la hierba. Teniendo 15 años puedes comprar trago y cigarros. Si lo tuyo es el baile, no te preocupes, hay discotecas donde no te piden DNI para entrar y la fiesta empieza desde muy temprano.
Al comenzar a manejar, cosa que puedes hacer desde los 16, sobornar a los policías será como comulgar. Si tienes algún amigo influyente en la comisaría puede que salgas libre de toda culpa en un accidente. Y es que Comas es el segundo distrito con el índice más grande de accidentes de tránsito. Fernando Alonso no podría jamás competir con un chofer de combi de la ruta Comas-La Marina.
Otro hecho digno de recalcar es el costo de vida. Por qué pagar 15 lucas (le para la gentita) por un corte de pelo? En Comas, a lo mucho, pagas 5. La entrada del Cine Planet siempre está 5 o 7 le, mucho menos que en cualquier otro cine. Los mejores anticuchos de Lima están en el Boulevard de Retablo y te cuesta casi nada.
Las razones expuestas me hacen sentir orgulloso de mi distrito. Aprendes lo dura y jodida que es la vida siendo tan joven, apenas un infante. Además que es muy gracioso ver la cara de la gente de clase alta o media-alta al decirles "Yo vivo en Comas". Es como si te miraran con un aire de respeto luego de ello. Como si los comeños fueramos todos hijos de Django.
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