y sonreír al perderme
en tus ojos tristes
La vida contigo es vida,
llevada por un carrousel,
con ponys afiebrados
y algodón en tono pastel
Vivamos una utopía
llena de cocktails y snacks,
chocolate dulce en valium
y vino en angel dust.

Vamos a tratar de cambiar las cosas. Ya ha pasado mucho tiempo desde que dependemos de algo o alguien para vivir. Tenemos que creer un poco más en nosotros mismos.
Es hora de dejar algunos temas cerrados. Citando a Nietzsche: Gott is tot, es decir, Dios ha muerto.
El momento de establecer nuevas reglas de juego ha llegado. Pongamos fin a los parámetros establecidos y abracemos la nada. Creamos en nuestros ideales, totalmente unitarios, para vivir de acuerdo a lo que pensamos correcto.
No estoy hablando de cambiar todo para mejor. La idea no es "salvar al mundo" ni hacer de la tierra un "bonito lugar para vivir". Me refiero a llevar la autonomía al máximo, quitémonos las vendas de una vez por todas. La naturaleza humana es egoísta, mientras haya una sociedad habrá diferencias. Opresores y oprimidos enfrentados.
Ha llegado la hora de ver explotar al mundo y ser felices. Seamos Nerón a una escala jodidamente global. Encendamos la chispa que haga estallar cada rincón del mundo. Que el caos y el desorden se apodere de cada hogar.
Como primera tarea puedes rayar cuanto carro veas. Agarra una llave y pásala por todos lados, si es una camioneta mejor. Sólo recuerda correr lo más rápido que puedas al terminar.
Pon pintas en cada institución gubernamental. Hogar de las ratas puede ser una gran frase.
Has de las paredes tu mural, expresa ideas o escribe poemas. Todo está permitido.
Difunde música, libros y películas sin buscar ganancias.
Trata de boicotear a las cadenas de comida rápida. Inventa rumores sobre animales torturados o genéticamente manipulados.
Si lo tuyo es la informática trata de meterte a sitios del gobierno y conviértelos en "basura digital".
El progreso jamás va a llegar, querid@s lector@s. El reino surrealista ha comenzado. Es hora de regocijarnos en la humana mediocridad.
Carpe Diem

Hoy me sucedió algo extraño. Había terminado de ver el capítulo 21 de la sexta temporada de The Sopranos llamado "Made In America". Toda la vida pensé que había una séptima temporada. Le dije a un amigo:
No nos pueden dejar con la duda! Voy a bajarme la séptima temporada ipso facto!
Para mi decepción, no existe una séptima temporada. De hecho, el capítulo que acababa de ver, era el último de la serie. Muchos hechos quedaron sin resolver, como por ejemplo el extraño comportamiento del siempre bravucón de Paulie. Y ni hablar de la escena del restaurant, donde la familia Soprano está comiendo aros de cebolla. Fue una suerte de paranoia lo que me impulsó a sospechar sobre algún atentado? O es que en realidad el italiano que marchó hacia el baño tenía planes siniestros? (Recordemos a Michael Corleone cuando se excusa de ir al baño y saca una pistola del excusado. Al regreso, mata a un mafioso y a un jefe de policiía en The Godfather I).
No tengo la más mínima idea de lo que pudo continuar después. Lo único cierto es que le he dicho adiós a la mejor serie de todos los tiempos. Llena de tanto drama, acción y comedia The Sopranos respondía a los gustos más variados y exigentes.
Los hechos transcurren en New Jersey, una ciudad relativamente pequeña de Estados Unidos. Tony Soprano es miembro de la familia de dicha ciudad. Desde el primer capítulo la serie empieza a envolvernos en dos temas principales: Los "quehaceres" delictivos de Tony y su lucha por mantener a la familia Soprano, esposa y dos hijos de por medio, unida y feliz.
El argumento podrá sonar trillado. Algunos dirían que es otro mal intento de emular lo hecho por The Godfather. Nada de ello es cierto, la serie quiso ser más ambiciosa que cualquier otro proyecto desde sus comienzos. Resultó tan buen propuesta que podría ser casi llamada una película, muchos de los planos y técnicas usadas no corresponden a un lenguaje televisivo. Los temas van desde la psiquiatría hasta la guerra de Irak, pasando por el abuso de drogas, el racismo y la codicia humana.
En resumen, ya sea por la historia, la sangre o su excelente apartado musical, The Sopranos, es una serie que no puedes pasar por alto. Si aún no la has visto, es mejor que vayas a Polvos Azules y te consigas todas las seis temporadas. O puedes verla en Warner Channel, de Lunes a Viernes en la noche.
Bada Bing!

- Amo la música
- Amo las películas de mafiosos
- Amo escribir
- Amo ser zurdo
- Amo ser peruano
- Amo la comida de la selva y el norte del país
- Amo sentirme libre
- Amo estar ebrio
- Amo estar enamorado y ser correspondido
- Amo estar en finales en la universidad
- Amo viajar en avión
- Amo viajar al extranjero
- Amo a las chicas que se sacan conejos hasta del cuello
- Amo dormir
- Amo manejar
- Amo escuchar música, a todo volumen, mientras manejo
- Amo las conversaciones interesantes cara a cara
- Amo ser el aburrido de la fiesta
- Amo mis zapatillas Converse
- Amo hablar en inglés
- Amo insultar en inglés
- Amo comer pizza con Pepsi en la noche
- Amo conocer gente que sepa de música y cultura
- Amo ser más culto que el promedio
- Amo tener la respuesta acertada en clase
- Amo no tener que estudiar para un examen
- Amo ser autosuficiente
- Amo las mañanas soleadas y las tardes grises
- Amo hacer música sin saber tocar algún instrumento
- Amo cantar cuando estoy solo
- Amo escuchar música en mi cuarto y prender incienso
- Amo los lentes de sol
- Amo la lluvia en compañía
- Amo los finales cursis
- Amo a los zombies
- Amo decir las gracias por todo
- Amo que la gente ría si digo algo gracioso
- Amo gritar GOL!
- Amo aparentar tener un carácter tranquilo
- Amo tomar café
- Amo el vino
- Amo hacer ejercicio
- Amo besar y abrir los ojos para ver si la otra persona los tiene abiertos
- Amo bailar, aunque sea pésimo
- Amo comprar
- Amo tomar fotos
- Amo que me tomen fotos
- Amo ser feliz por momentos
- Amo llorar abrazando mi almohada
- Amo los carros a control remoto
- Amo saber que puedo morir sin sentir que todavía me falta algo por hacer
- Amo celebrar mi cumpleaños
- Amo tener amigos que están en las buenas y en las malas
- Amo los videojuegos
- Amo las casualidades
- Amo las canciones, o los libros, con Death y Love en el título
- Amo las películas cómicas
- Amo saber datos curiosos
- Amo las frases sarcásticas
- Amo decir refranes
- Amo ser puntual
- Amo dejar de escribir, pues ya se me hizo tarde

- Odio levantarme temprano para ir a una clase en la que no aprendo nada nuevo
- Odio tener que vivir tan lejos de la universidad y pagar peaje. Ida y vuelta a veces
- Odio a la gente que habla en clase y nunca se calla
- Odio no trabajar todavía y tener que pedir dinero a mis viejos
- Odio que hagas música sólo para conseguir flaca
- Odio a los que se creen más inteligentes que otros
- Odio los días nublados que se vuelven soleados luego
- Odio ir en un carro lleno
- Odio que alguien coma "Los Cuates" en el micro
- Odio a las tías que suben con bolsas de verduras en Caquetá
- Odio que tires el envoltorio de tus galletas en la calle. En vez de guardarlo y tirarlo en un tachito
- Odio que mi Ipod se cuelgue y tenga que escuchar las mismas canciones otra vez
- Odio darme cuenta de que me olvidé algo y esté muy lejos para volver
- Odio cuando compras una pela y no es la que querías
- Odio que me hagan esperar en una cita
- Odio que la cancelen a última hora
- Odio a la gente que tiene pareja y tienen mil fotos con mil muecas y en mil situaciones distintas
- Odio a los que tienen blog sólo porque está de moda
- Odio a los políticos del Perú, en especial a los del Apra. Fuck Them!
- Odio que canten en inglés y no se sepan la canción -o, lo que es peor, no sepas nada de inglés-
- Odio que cuando haga planes nada salga bien
- Odio tener que aparentar estar alegre
- Odio cuando me echan la culpa por algo que no hice
- Odio cuando me dicen ya ves? tenía razón
- Odio que alguien alardee de lo que tiene o de lo que no tiene y dice tener
- Odio a los que te cuentan de sus "agarres"
- Odio que alguien hable de algo que no conoce
- Odio que todos se crean poetas por poner frases sin sentido en sus nicks
- Odio a los que conducen despacio y van por la vía rápida
- Odio a los que te meten el carro sólo para ir despacio y tengas que frenar para no chocarles
- Odio a los que manejan moto y van al medio de un carril
- Odio que los patanes siempre se queden con las mejores chicas
- Odio que la inteligencia no esté de moda
- Odio que alguien use lentes de sol y esté nublado
- Odio a la gente que hace bulla en el cine y a los que los hacen callar
- Odio a las chicas que gritan cuando algo peligroso o terrorífico pase en una película
- Odio que me digan te quiero a cada rato y también si nunca me lo dicen
- Odio que cuando tengo enamorada nunca pueda salir en grupo
- Odio que cuando salgo en grupo nunca tenga enamorada
- Odio que, al estar con una chica, ella sea totalmente dependiente
- Odio que piensen que ser hijo único es lo peor que te puede pasar
- Odio ver una falla ortográfica en un post
- Odio tener que entrar a mi cuenta de nuevo para corregirlo
- Odio que me timbren y yo tenga que llamar después
- Odio contestar el teléfono y que sea sólo una grabación de la Timofónica o Cable Trágico
- Odio a los que creen que porque vivo en Comas tengo amigos pandilleros
- Odio que alguien saque su taper y coma en algún lado que no sea un comedor
- Odio que hablen con la boca llena
- Odio que estornuden y no se cubran la boca
- Odio guardar todos los boletos en mi bolsillo y encontrarlos luego de que los laven, como si estuviesen pegados a la tela
- Odio que alguien quiera decirte algo para después decir nada, olvídalo
- Odio a los que quieren ser raros o "darks" a la fuerza. Ser freak es algo innato
- Odio que te escriban en el msn sólo para pedirte un favor
- Odio bailar todo igual
- Odio cuando todos están hablando en pareja y paresco sobrar
- Odio cuando, estando en una fiesta, una canción acaba y todos escuchan algo que querías decir en secreto
- Odio saber algo y no poder decírselo a nadie
- Odio a los que dicen dijistes, nadies o subir arriba
- Odio cuando haces alguna referencia a un programa de la tele o alguna película y nadie sepa de lo que estás hablando
- Odio a las personas que no saben mentir y lo hacen
- Odio cuando me doy cuenta de que me mienten y no puedo decir nada al respecto
- Odio los noticieros de la noche pues sólo pasan muertes y violaciones
- Odio que alguien me guste tan rápido
- Odio que ese alguien sea tan difícil de olvidar
- Odio que me miren como bicho raro porque escucho hip-hop
- Odio tener que envejecer sabiendo que nada tiene un sentido existencial
- Odio que mientras más sepa más infeliz seré
- Odio a los que toman chocolate caliente en Navidad
- Odio que creas que en esa fecha nació Jesús
- Odio ser el primero o el último en llegar a clases
- Odio ir a un restaurant y que no me guste la comida que pedí
- Odio ir al chifa y pedir siempre lo mismo
- Odio que cuando alguien me guste vea el celular para ver si llamó o mandó un mensaje y no encontrar ni señales de humo
- Odio buscar entre mis cosas algo que quiero y no encontrarlo
- Odio que venga alguien y que lo encuentre donde yo busqué
- Odio las separaciones amorosas, amicales y familiares
- Odio el sol en verano y tener que manejar con el peor de los tráficos
- Odio el tráfico de Lima
- Odio Lima Centro
- Odio extrañar Lima Centro cuando estoy fuera del país
- Odio tener que dormir en un bus interprovincial
- Odio viajar en bus interprovincial
- Odio que alguien se crea wichaso por haber ido una vez al Starbucks
- Odio que no sepas lo que es de la wich y lo uses
- Odio que me pase algo extraordinario y estar solo en ese momento
- Odio las cadenas que te mandan por correo electrónico
- Odio las invitaciones para que te unas a redes sociales
- Odio a los que ponen la opción Ningún usuario puede ver que visité su perfil en el Hi5
- Odio que se roben mis frases
- Odio quedarme sin ideas para escribir
- Odio poner fin

Es la última vez que te dedico algunas líneas en este humilde blog. Acaso ya se veía venir la despedida. La historia que contamos tú y yo ha terminado. Hoy escribimos el final, tan trágico como novela del romanticismo alemán. Fuerza y empuje. Un relato breve que aspira a miniserie. Por lo efímero y trillado. Un fruto rancio que no aguantó la primavera.
Tú lo escupiste. Yo lo comí.
No te reprocho nada, porque nada eres mío y yo nada de ti. Simplemente, las situaciones nunca se pudieron dar. Y está demostrado que si tratas de forzarlas, se vuelven una triste realidad. Lo que rápido viene, rápido se va. Dirían algunos escépticos. Pero acaso no es eso lo que buscábamos? Una simple anécdota que pudiésemos contar?
Yo ya me cansé de pontificar sobre el amor y sus consecuencias. Vivimos mucho más rápido. Creemos amar y nos engañamos. Buscamos llenar nuestro vacío con lo momentáneo. Ya nadie piensa en los "ideales". El viejo bienestar de sentirte querido siempre. Amas arrastrarte y andar tras su sombra, así sepas que él no haría lo mismo por ti.
Despierta, ha sido un mal sueño.
Todo fue una fucking elipsis. Un tiempo muerto entre el cansancio de lo cotidiano y la búsqueda de lo utópico. Fuimos el deseo y la vanidad del otro. Preferimos lo breve mas no lo duradero. Una ilusión y no algo real.
El tiempo que pasamos juntos escuchando música, tu tierna sonrisa y los besos que duraban segundos eternos, ya no volverán. Asumo el rol que me corresponde. Un simple personaje secundario, con esbozos de antagonista y antihéroe. Nunca me aprendí el guión principal. Tu enamorado lo sabe de memoria. Por algo es el protagonista. Héroe tan perfecto que jamás se detendría a mirar tus ojos. Aquellos que yo nunca más observaré.
Somos tan sólo una broma de Dios. Lo sabes? Nunca podríamos haber sido felices.
Tuviste miedo de darte cuenta de que podía ser el final. Yo atiné a reír. Ríe y el mundo reirá contigo; llora y llorarás solo.
No sabemos si el sueño de aquel día 15 de Agosto se convierta en pesadilla. Nuestras vidas podrían tomar un rumbo kafkiano. Es lo más probable -mucho más luego de que leas este post- chica de ojos tristes.
Lo único cierto que puedo decir es que...

Lo he tenido todo en un instante único, quizás fueron los diez o quince segundos más felices y eternos de toda mi existencia.
Alguna vez sentiste que eras feliz completamente por unos segundos? La sensación es parecida a la de miles de hormigas en tu estómago, regocijándose entre miel. Mundana y deliciosa miel. No necesitas algún alucinógeno para saber lo que es sentirte en éxtasis, el estado más crucial del alma. Convertirte en uno con la inmensidad de lo breve.
Somos como Paolo y Francesca en La Carne (1991). Dos amantes que sólo conocieron lo efímero de la gloria y el deseo. Tan placentero y momentáneo como una aguja llena de heroína hirviendo, combinándose con nuestra sangre. Atravesando la vena más verde de tu brazo. Tú juegas con aquella dosis en mi cuello, amenazándome con ponerla en la yugular. Sonrío y siento morir por ti.
Paolo, un hombre entrado en años. Un tipo inteligente. Su pasión es la música. Sin embargo, es un mediocre pianista que toca en bares de dudosa reputación. Divorciado, padre de dos hijos que sólo puede visitar de vez en cuando. No es agraciado, mas hace el esfuerzo por ser alguien divertido. Aunque la mayoría de veces con poco éxito.
Francesca, una mujer joven. Verborreica como pocas. Alma tan libre como nómade. Parece ser una ciudadana del presente. Vive sin complicaciones, ya que siempre huye de ellas. Alguna vez pudo tener un hijo pero decidió abortarlo. Es bella y blanca como un pequeño copo de nieve. Igual de delicada y sensible.
Nuestros dos personajes se encuentran en el impresentable bar. Francesca, maletas en mano, decidió abandonar a un gurú sexual. Paolo simplemente ya se había abandonado a la soledad y el alcohol. Una bella coincidencia, aquellas que son tan naturales que parecen quimeras.
Logran sentir una atracción animal. Ninguno de los dos parece querer comprometerse. Simplemente viven el instante, tal cual es. Llegan a una casa de playa y se aman.
A la mañana siguiente Paolo va hacia el mar, vestido en túnicas como si de un monje se tratase. Todavía no puede creer lo que acaba de pasar. Parece vivir un sueño. Es en ese momento de jolgorio absoluto en el que decide morir. Se corta las venas y sonríe, se siente vivo. Francesca lo observa desde la entrada de la casa. Se le nota horrorizada y corre hacia él. Le pregunta el por qué ha hecho eso, a lo que Paolo responde:
-No ves lo que ha pasado? Ayer fue el punto más feliz de mi vida. Jamás podré volver a ser tan dichoso. Tú eres mi final.
Ella sólo atina a llorar y lamer la sangre que corre ya por sus brazos.
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